Afinación y Clasificación de la Gaita Rociera

Desde la antigüedad, el hombre se ha planteado el sonido y la armonía de los instrumentos de música, como un aspecto más del conocimiento. En la época griega, el mismo Pitágoras reflejó, mediante la identificación de una secuencia de sonidos relacionados entre sí, lo que más tarde se empezaría a llamar armonía. Observó la agradable combinación de sonidos que reproducían diferentes notas cuando alargaba o acortaba varias cuerdas en una misma proporción.

La afinación, a lo largo de la historia no ha sido un concepto fijo e inmóvil. Ha variado según ha avanzado la ciencia. Desde la capacidad para medir la frecuencia de las ondas que genera un soplo de aire en un tubo, o la vibración de una cuerda, hasta el estudio de la física de los materiales. Científicos, músicos, lutieres, han colaborado para mejorar, estandarizar y medir ese sonido que hace más agradable la escucha de las melodías de nuestro mundo. Al igual que la afinación, ha habido muchos otros campos en la música que también han avanzado. Por ejemplo, la forma de recogerla y guardarla. La tecnología ha sido capaz de adaptar soportes físicos para almacenar música.  Se ha logrado pasar de un mundo analógico con el que inicialmente se guardaba y reproducía música, a un universo digital que transforma los sonidos en secuencias, convirtiéndolos en formato digital. Se han combinado estas dos tecnologías para llegar a interfaces como el MIDI que digitalizan y convierten en bytes los sonidos reproducidos por instrumentos musicales. La electrónica, la computación, el mundo virtual, las redes, han contribuido a la expansión y a la mejora tanto de la recopilación como la distribución de este bello arte de la música.

Pero la afinación sigue siendo un tema capital en la ejecución de cualquier instrumento, en tanto en cuanto se interpreta en combinación con más instrumentos. En el caso que nos ocupa, la gaita rociera, un aerófono de madera de tres agujeros que se ejecuta con el tañer de un tamboril, tradicionalmente se ha basado en una interpretación individual de un solo tamborilero. Esta circunstancia ha hecho que la afinación no haya sido un detalle a cuidar por los interpretes. Más aún cuando los propios interpretes eran los que se construían sus propios instrumentos. En otros tiempos, se encargaba a un tamborilero la interpretación de melodías para acompañar en fiestas y procesiones. Su cometido principal era ceremonial y, o bien, interpretaba toques de aviso, de procesión, o bien, músicas que acompañaban a bailes y danzas.

Evidentemente esa tradición no ha mirado por la afinación, ni era una referencia a tener en cuenta, no la necesitaba para interpretar ad-libitum su música. Pero la evolución en el último Siglo XX, con la introducción de grupos corales, la grabación de música de gaita y tamboril, combinado con otros instrumentos antiguos y modernos, el uso del instrumento como parte de conjuntos corales, coros rocieros y música sinfónica, sí que ha inclinado definitivamente la balanza a favor de la afinación.

Para hablar de afinación en la gaita rociera primero debemos precisar varios aspectos y condicionantes. Las gaitas rocieras tradicionales son flautas construidas con una longitud fija. Esta inmovilidad no permite el ajuste de ningún elemento, ya sea boquilla o longitud para ajustar su afinación. Con lo cual es difícil mantener una afinación fija e inmóvil. Partiendo de esa base, el lutier construye dichas flautas para que se ajusten en la mayor medida de lo posible al standard actual que podría situarse en 440 Hz (considerada dicha frecuencia como el LA situado a continuación del Do central del piano). Ello no significa que no se puedan afinar estos instrumentos con otra referencia como se hace en otros. Sea cual sea el estándar de afinación lo que si se debe respetar es la distribución de frecuencias en cada una de las notas de la escala.

La gaita rociera, como clasificó el maestro folclorista Garcia Matos, y otros conocedores de las flautas de 3 agujeros en España, como Alberto Jambrina y Juanma Sanchez [i], tiene la siguiente secuencia de notas desde su nota inicial o grave, llamada también fundamental, hasta su cuarta. Dicha secuencia es TST (Tono[ii] Semitono Tono). Viendo el grafico 1, se puede observar que desde la nota inferior a la segunda nota (en su posición natural siguiente), hay un Tono. En el gráfico desde 4 a 3. Desde la 3 a la 2 hay un semitono. Y desde la 2 a la 1 hay un tono. Un tono es un salto de frecuencia de una nota a otra, con una proporción determinada y fija.

Grafico 1

TST

Garcia Matos hizo dicha clasificación porque no todas las flautas de 3 agujeros reproducen el mismo tipo de escala, ni por supuesto, poseen la misma afinación. Estos dos conceptos hay que separarlos claramente. Afinación se refiere a la frecuencia que posee la nota de referencia en un determinado instrumento. Y la escala o clasificación de una flauta, es la distribución de notas que tiene para poderla catalogar y diferenciar.

Para hacer una Clasificación en la Gaita Rociera debemos separar definitivamente el concepto anterior de afinación y de nota/escala. Nos quedaremos con esto segundo y con la clasificación que hacía Garcia Matos. Partiendo de una escala desde su nota inicial/fundamental con la distribución TST, se puede comprobar en las partituras existentes que se recopilaron de gaitas de los años 50, que las escalas que utilizaban desde su fundamental hasta su octava eran escalas definidas como Escala Dórica. Esta escala es la que se forma a partir del Segundo Grado de una Escala Mayor.

PARTITURA DE GARCIA MATOS

En el caso que nos ocupa, Garcia Matos transcribió a partitura danzas y toques del Pollo de Cartaya, famoso tamborilero que tocaba en muchas romerías de la provincia de Huelva. El análisis de estas partituras (sin atender a la afinación) concluyen que la gaita que utilizaba el pollo de Cartaya empezaba en un La. Aplicando la clasificación TST, se observa que las notas que conforman la escala dórica en este caso serían: La-Si-Do-Re. Y por consiguiente su Escala Mayor sería la escala de Sol mayor.

Atendiendo a este análisis y tomando como referencia las gaitas que se construyen en la actualidad[iii], tomaremos como referencia para la clasificación, la nota fundamental de la escala dórica que pueden reproducir:

1.- Flauta Rociera en Si

Como muestra el gráfico, son flautas que reproducen con sus posiciones naturales, desde la nota más grave, una escala dórica de Si, y por tanto, escalas en La mayor. Es la gaita más utilizada en la actualidad por los tamborileros. Una gaita con sonido agudo y brillante. Quizás la agudeza de su sonido originó el nombre también utilizado de Pito Rociero. Dicho término no es común entre los tamborileros, es más bien una jerga y definición deformada del nombre verdadero que es gaita o flauta rociera.

2.- Flauta Rociera en Si bemol

Flauta que genera, con sus posiciones naturales, una escala dórica de Si bemol. Y por consiguiente es capaz de generar una escala de La Bemol mayor desde su segunda octava. Es un sonido algo más grave (un semitono más bajo que la anterior). Que aporta mayor solemnidad a los toques que interpreta el tamborilero. Se suele decir que es el sonido original de la gaita al ser más grave y sacarse un sonido más profundo. Del análisis de las partituras y grabaciones de mediados del Siglo XX, esta afinación y la afinación de La, aún más grave, serían las más comunes.

3.- Flauta Rociera en La

Flauta que genera, con sus posiciones naturales, una escala dórica de La. Y por consiguiente una escala de Sol mayor desde su segunda octava. Como se puede apreciar en la transcripción del folclorista D. Manuel Garcia Matos de un toque con una gaita usada por el pollo de Cartaya. Es poco común su uso en la actualidad. Se ha recuperado su afinación para danzas como las de San Bartolomé de la Torre, y para realizar bajos en melodías ejecutadas por tamborileros de forma coral.

Diapositiva13-CORREGIDA

Para concluir dicha clasificación existen otras flautas, aunque su uso no sea común en el mundo de la gaita y el tamboril rociero, se pueden tener en cuenta puesto que existen constructores e intérpretes de gaitas rocieras que han experimentado con ellas.

4.- Flauta rociera en Re

Flauta que genera, con sus posiciones naturales, una escala dórica en Re. Y por consiguiente una escala de Do mayor. Esta flauta tiene la ventaja de hacer escalas de Do mayor, es decir, tocar una escala con sus notas sin alteración. Ello hace que marchas de Semana Santa y melodías que en muchos casos se escriben en Do sean fácilmente ejecutables. Todo ello sin necesidad de usar posiciones alteradas para reproducir algunas notas de la melodía.

5.- Flauta rociera en Sol

Flauta que genera, con sus posiciones naturales, una escala dórica en Sol. Y por consiguiente puede reproducir una escala de Fa mayor. Esta gaita es de sonoridad bastante grave y evoca a txistus de la misma tipología. En el Pais Vasco se le llama Txistu afinado en Fa, porque es la escala mayor que puede obtenerse en dicho instrumento. La clasificación que se realiza en el mundo del Txistu hace referencia a dichas escalas mayores. Y una de las razones de peso para clasificarlo así es porque dicho instrumento es transpositor. Es decir cuando se reproduce una escala de Fa mayor es porque se está leyendo en la partitura una Escala de Do mayor. O de otra forma cuando un txistulari lee un Do de una partitura, en su txistu sonará un Fa. Hablamos de una distancia de cuarta justa (o bien dos tonos y medio de distancia) desde Do hasta Fa.

Dicha clasificación y transposición en el mundo de la gaita y tamboril rociero no existe. Así lo atestiguan las pocas partituras existentes[iv] en las cuales no se observa trasposición alguna. Se transcribe la nota y la melodía tal como suena.

Conclusión

En la actualidad los lutieres  intentan clasificar las flautas de una forma que los músicos tamborileros podamos entender las propiedades y afinaciones que necesitamos. Si consultamos en páginas web podremos comprobar que lutieres  de gaitas rocieras como Javier Arcomonte, clasifica sus flautas/gaitas por la clasificación detallada en este artículo.

Si se consulta a la lutier Maria Hulsens, dentro de su basta oferta de flautas de 3 agujeros, con casi todas las variedades existentes en la península, hace referencia tanto a la nota fundamental, tal como hago en mi clasificación, como a la escala mayor que puede reproducir.

Finalmente hay que distinguir muy bien entre lo que es afinación como propiedad del sonido de la nota de una flauta, y la afinación como característica de una flauta. En el primer caso podríamos decir que una flauta esta afinada en 440 Hz (p.e.), y en el segundo caso que la flauta está afinada en La (p.e.). Podrían darse los dos casos a la vez, que la flauta esté afinada en La, según la clasificación porque es capaz de hacer una escala dórica de La, y ese La esté en un frecuencia de 440. Pero también podría darse el caso que la flauta esté afinada en La pero su frecuencia no sea 440 Hz sino 430 por ejemplo. Por eso hay que tener especial cuidado con estos dos conceptos, sobre todo por parte de interpretes y constructores. Y como he dicho al principio de este artículo una flauta de medida fija puede variar su afinación desde que sale del taller pues las propias características físicas de la misma, longitud fija, densidad de la madera, cambios de temperatura, humedad generada al tocar, y otros factores, generan continuos cambios en la afinación. Se puede modificar la afinación por el propio interprete, pero los rangos de frecuencia son estrechos y dificulta la ejecución. 

[i] http://www.tamborileros.com

[ii] Visto en un piano sería el salto de una tecla blanca a otra tecla blanca, siempre que en dicha separación haya una tecla negra, que definiría el semitono de dicho salto.

[iii] Tomando como referencia las gaitas rocieras construidas por Javier Arcomonte

[iv] Vease Danzas de la Provincia de Huelva. Editado: Diputación de Huelva

Autor: Jose Manuel Castellano Márquez

Un viejo oficio de la edad media